Terremoto Limón 1991
Terremoto de Limón
cambió a Costa Rica a la fuerza
Temblor desnudó debilidad de
instituciones ante desastres naturales y modificó cómo y dónde se construye en
Costa Rica
Por: Juan Fernando Lara La nación 25 abril, 2016
En la memoria colectiva costarricense, pocos terremotos quedaron tan
marcados como el del 22 de abril de 1991 cuando Limón cayó de rodillas. El
sismo, de 7,6 grados, dejó 48 muertos y 554 heridos. Derribó todo puente de
Limón a Sixaola y destruyó 1.856 casas. La sacudida horrorizó al país, reveló
flaquezas de su código sísmico y la imprevisión de entonces para atender la
crisis. Sin duda, la tragedia
rebasó a las autoridades. Sin protocolos ni procesos claros, cada entidad hizo
esfuerzos individuales por hallar vida entre los escombros y ayudar a un Limón
herido. Un cuarto de siglo después, aquellos días y noches de drama se
convirtieron en un punto de inflexión nacional del cual brotaron importantes
enseñanzas.
“La primera lección fue el papel clave de la comunidad atendiendo
víctimas. Esto trajo cambios jurídicos para crear los comités municipales de
atención de emergencias”, afirmó Iván Brenes, jerarca de la Comisión Nacional
de Emergencias (CNE). Cuando la Cruz Roja entró a Limón, empezó a buscar a
víctimas, pero, en San José, las autoridades aprendían a coordinar a lo largo
de días sin pausa cuando las reglas se definían en el camino, con la crisis al
rojo vivo.
“En aquel tiempo, la CNE era como una entidad de defensa civil. Hoy, es
un sistema de instituciones con papeles claros en prevención, atención y
reconstrucción. Antes, cada una actuaba según su mejor juicio”, explicó.
Mayor coordinación. La tragedia obligó a mejorar el manejo
de la información para respuesta inmediata y la coordinación entre
instituciones, con la incorporación de la sociedad civil, empresa privada y
ayuda internacional, de ordenada y organizadamente.
Con el tiempo, el manejo de desastres naturales se volvió un proceso de
muchas disciplinas y disparó la divulgación, en todo el país, de políticas y
pautas para actuar en caso de emergencia. El temblor que causó daños valorados
en ¢1.800 millones (equivalentes a ¢21.159 millones de hoy) arrojó también
nueva luz sobre la realidad sísmica nacional.
Hace 25 años, se creía probable un gran sismo en la vertiente pacífica,
no en la atlántica, considerada menos sísmica. No era así. “Lo más importante que nos mostró Limón fue que la parte sur del país se
halla sobre una microplaca. Antes creíamos que toda Costa Rica yacía sobre la
placa Caribe”, explicó Marino Protti, sismólogo y exdirector del Observatorio
Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori). Hoy, se habla de la
microplaca de Panamá, que traza 70 kilómetros de límite por el choque directo
de ese bloque y la placa Caribe. Además, resultó que el contacto de estas
placas al oeste de Limón se vuelve un abanico de fallas al entrar al Valle
Central. Esas
fallas locales, dijo Protti, antes se creían aisladas. En realidad, siempre
estuvieron asociadas a una zona de fallas donde se marca el límite de la placa
Caribe y la microplaca Panamá.
Aporte: En esta información de la nación nos muestra que durante este
evento el terremoto de Limón en abril del año de 1991 no se contaba con una Comisión
Nacional de emergencia, mucho menos con comité locales, este evento hizo que el
gobierno tomara conciencia que tan vulnerable es ante un evento natural como lo
es sismo y terremotos y que no disponían
de las medidas preventivas antes durante y después, ya que no tenían organizaciones nacionales, regionales
municipales y locales destinadas
exclusivamente para trabajar ante cualquier eventualidad, que realizaran en diagnósticos de amenaza, vulnerabilidad y
riesgo que estaba el país en aquella época. A partir de ahí se necesitó formar comisiones,
emitir leyes, crear plan de emergencias, gestión en riesgo, medidas para
reducir el impacto negativo o sea mitigación.

Hola
ResponderEliminarHola compañera
ResponderEliminarPermítame ampliar en su noticia sobre el terremoto de Limón
Es importante tener presente las medidas de seguridad que le expongo a continuación:
Primero es conveniente mantener un simulacro periódico para practicar lo de mantener la calma en el mismo evento, ubicarse en zonas seguras adecuadas al entorno físico habitado, si no se puede salir de una edificación, se debe alojar debajo de un marco de puerta, debajo de un escritorio o mesa y evitar estar muy cerca de ventanas de vidrio o artículos que se quiebren, también se debe evitar permanecer cerca de artefactos que irradien calor (CNE, 2014), entre otras medidas. Estas medidas se pueden practicar en la Semana Nacional de Educación para la Prevención de Riesgos y desastres que se estableció para la segunda semana de octubre de cada año lectivo por Decreto Ejecutivo N° 32001-MEP otorgado el 7 de Junio del 2004; Según La Comisión nacional de Emergencias (2014).
Gusto en conocerla
buen día